
“Los líderes no se hacen a sí mismos; son motivados por alguien o algo más. […]Por esa razón estoy siempre dispuesto a ofrecer motivación a amigos o desconocidos. Conozco el poder de la inspiración, y si alguien puede usar mi experiencia para alcanzar la grandeza, estoy más que dispuesto a ayudarles”
Arnold Schwarzenegger, ex gobernador de California.
Si alguna vez has sentido que tus conocimientos aplicados, cualidades innatas y capacidades adquiridas son las mejores habilidades que posees, aprende a sacarles partido para convertirte en ese líder que necesita tu lugar de trabajo o, en caso contrario, distingue tus áreas de oportunidad para enfocar tu liderazgo de una manera más positiva.
El liderazgo es una virtud sobre la que se han escrito muchas cosas y de la que, no obstante, no se ha dicho todo. Más que un rasgo de personalidad complejo, dirigir grupos de trabajo, crear empatía con los colegas, tomar decisiones difíciles en los momentos justos; resulta más un talento instintivo que se fortalece con el esfuerzo diario, que una destreza aprendida en la escuela o con los años de experiencia.
Ojo, esto último no significa que educación y experiencia no importen, mas no lo son todo, sino que deben ir de la mano con los Conocimientos aplicados, las Cualidades innatas y las Capacidades adquiridas, mejor conocidas como las 3C. Veamos por qué razón:
- Conocimientos aplicados
La preparación académica de un buen líder cumple dos funciones primordiales; la primera es darle validez y acreditarlo en su profesión, para que desarrolle ciertas funciones sobre otras personas; la segunda, un poco más sutil, es la de compartir el bagaje adquirido a esas personas y es aquí donde las cosas suelen complicarse, pues debe ser capaz de transmitir sus conocimientos, en lugar de guardárselos para él.
De este modo, la capacidad de comunicarse resulta esencial para ese fin ya que, como se sabe, esta interacción es en dos sentidos y, no es nada fácil establecer este vínculo, sobre todo cuando ciertos procesos llegan a producir estrés y tensiones en determinado grupo de trabajo.
Ante estas contingencias, debe expresar claramente sus ideas y sus instrucciones, para así lograr que su gente las escuche, las entienda y las atienda. Además, debe saber «escucharse» a sí mismo, pues con esto su discurso adquiere coherencia al expresarse de manera correcta y entendible ante los demás.
- Cualidades innatas
Como su nombre lo indica, estos son rasgos que vienen con nosotros desde nuestro nacimiento y, por lo mismo, transmitirlas a otras personas es algo complicado. La mejor manera de compartir estos atributos, es actuar ante nuestros colegas acorde a ellos.
Por ejemplo, la capacidad de anticipar alguna contingencia, de mantener la calma en un momento difícil o de resolver puntualmente algún problema imprevisto, son funciones que pueden desarrollarse de manera individual para que otros compañeros, al ver los resultados que generan en ti, se sientan motivados a actuar de igual manera.
Pero ten cuidado, John Adair advierte que esta forma consciente de influir en los demás parece ser más un ejercicio de manipulación que de incentivación, por lo que un buen líder debe preocuparse de “dar un ejemplo y no de convertirse en un ejemplo” porque “puedes dar un ejemplo de forma inconsciente, como una expresión de quien eres, y eso es muy distinto a hacer algo porque se calcula cuidadosamente un efecto determinado sobre los demás” y es ahí donde radica la diferencia entre dar un ejemplo de forma positiva, o ser un ejemplo con connotaciones negativas.
- Capacidades adquiridas
Este inciso tiene que ver, sobre todo, con la experiencia que obtengas conforme te desarrolles en tu profesión. En este sentido, es importante saber que un buen líder no dudará en recurrir a ella, para saber cómo actuar ante circunstancias desfavorables, solo que además de sus vivencias previas, también cuenta la actitud con la que se enfrenta a este tipo de eventos. Así pues, las capacidades adquiridas dependen y se nutren tanto de la experiencia como de la actitud, ambas características primordiales de los líderes.
Como dijimos al principio, el liderazgo abarca un espectro muy amplio que es imposible exponer aquí, pero considera que siempre es mejor ir de lo general a lo particular. Atender, nutrir y trabajar tus 3C te ayudará a descubrir facetas, rasgos y características que te permitirán verte como un líder y con ello adquirir herramientas para que puedas desarrollarte como tal.
En palabras de Jeremy Bloom, cofundador y director general de Integrate: “Se vale aprender de los demás, leer autobiografías de tus líderes favoritos y adquirir habilidades en el camino, pero nunca perder tu voz y opiniones auténticas”.
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