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Regresar La delgada línea entre amor y violencia

¿Cómo abordar el tema y evitar abusos?

1 de abril de 2022

Preguntar qué es el amor probablemente es una de las cosas más difíciles de contestar, entre más se piensa resulta más complejo. Es difícil creer que exista una persona que no haya amado y cuando pensamos en amor nos referimos a que podemos amar a nuestra pareja, a nuestra familia o incluso mascotas o pasatiempos. Podría decirse que el amor es una de las cosas que mueve a las personas, incluso creemos que por amor estamos dispuestos a hacer cualquier cosa. Siendo algo tan poderoso, es importante analizarlo con mayor profundidad.

La mayoría de las veces, el amor se enseña y aprende en familia. Niñas y niños crecen recibiendo muestras de amor de las personas más cercanas que los rodean. Pero ¿qué hay de la violencia y el abuso familiar? Muchas personas crecen en ambientes sanos y llenos de amor, pero, por otro lado, hay quienes crecen en un contexto de violencia y abandono.

Hay una cuestión muy importante al tratar el tema del amor y la violencia familiar, y es que a las personas desde pequeñas se les enseña a comportarse a base de castigos y golpes, esto tiene como consecuencia creer que una persona que te ama también te puede lastimar. La primera falla en cómo se aprende a amar es creer que está bien hacer daño deliberadamente a las personas que uno ama. Esto lo aprenden las niñas y niños desde que se les pega cuando se portan mal.

El problema llega más adelante cuando estas niñas y niños se convierten en adultos y comienzan a relacionarse con otras personas, formando lazos afectivos donde realmente piensan que una relación amorosa inevitablemente conlleva violencia, porque esto así lo aprendieron.

Se podría decir entonces que todo acto de amor conlleva una serie de valores que se deben poner en práctica. Por un lado, está la responsabilidad: una manera de educar con amor, es enseñar a tomar responsabilidad de nuestros actos en lugar de dar cabida al castigo, regaños o golpes. Enseñar a las y los niños a ordenas sus cosas después de jugar puede ir marcando una pauta de que cuando hacemos un desorden, debemos también enfocarnos en ordenarlo.

Otro valor muy importante es la honestidad. En este sentido cabe resaltar cómo las personas, incluyendo mujeres, se ven obligadas a mentir para poder socializar y esto también se enseña desde la infancia, ya que en muchas ocasiones los adultos llegan a castigar a sus hijos por decir la verdad y así es como las personas aprenden que mentir es algo primordial para sobrevivir.

A pesar de que las personas adultas promuevan que mentir está mal, sus hijos e hijas, a medida que van creciendo, se dan cuenta que éstas también mienten y que es una manera de evitar lastimar los sentimientos de los demás o bien, de conseguir algún beneficio personal.

En el caso de las mujeres, la sociedad les enseña que deben mentir para complacer a las demás personas. Muchas veces las mujeres se ven obligadas a mentir frente a un hombre o pretender que saben menos para no lastimar su masculinidad, estas costumbres son tan arraigadas que la mayoría de las veces pasan desapercibidas. En el caso de los hombres, ellos aprenden a mentir con el objetivo de ganar poder.

En una relación amorosa muchas veces se ven obligados a adoptar la máscara de que el amor no les importa, la resistencia a realizar actos de amor es precisamente porque piensan que no deben parecer débiles. La autora Belle Hooks en su libro Todo sobre el amor menciona que en las sociedades actuales es común que las personas piensen que golpear a las mujeres está mal.

Sin embargo, la violencia psicológica que los hombres ejercen contra las mujeres, y viceversa, aún se percibe como una forma aceptable de ejercer poder. Este tipo de violencia no sólo afecta a las mujeres, sino que de alguna u otra manera, según Hooks, los hombres terminan perdiendo su capacidad genuina de dar y recibir amor.

Volviendo al caso de las mujeres, estas también son socializadas para usar una máscara, al igual que los hombres, pero en este caso la máscara consiste en que las mujeres deben mostrarse débiles, incapaces e irracionales.

Para seguir este papel, muchas mujeres pretenden sentir emociones que no sienten para mostrar cierta vulnerabilidad o mostrarse necesitadas y muchas veces también pasa desapercibido porque es algo interiorizado, es decir, puede o no ser a propósito pero las consecuencias siguen siendo las mismas: los estereotipos de género se siguen perpetuando y no nos permiten ser libres.

En conclusión, el amor es algo que nos rodea a todas las personas, su valor es tan relevante que nos puede ayudar a formar sociedades más justas y libres de violencia, pero si no hacemos un esfuerzo por comprender de qué manera nos puede otorgar beneficios, estaremos estancados en relaciones que reproduzcan la violencia que se está tratando de detener.

Contacta a la Unidad de Género sobre este y otros temas a:
unidaddegenero@gruposalinas.com.mx

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